Sinopsis:
Hay lluvias que solo mojan y hay lluvias que devuelven: un nombre, un lugar, una escena que creíamos cerrada. La lluvia se acordó de mi nombre reúne relatos sobre memoria, retorno y señales que llegan tarde, en ese instante delicado en que el pasado no vuelve como nostalgia amable, sino como una presencia exacta que exige ser mirada de frente.
Esta antología, escrita a varias voces, explora la memoria como algo vivo: cambia, se defiende, se equivoca, ilumina. En estas páginas el retorno adopta muchas formas. A veces es geográfico y a veces ocurre sin moverse: una casa a la que no se entra, una conversación pendiente, una fotografía rescatada, una canción que activa lo que el silencio intentó ocultar. Hay recuerdos que son herida, otros refugio; algunos regresan con suavidad y otros irrumpen como aguacero.
Los relatos también muestran que la memoria no es solo individual: se hereda, se disputa, se comparte. Familias con versiones distintas, migraciones que dejan marcas en el cuerpo, culpas que preguntan si recordar repara o castiga.
Sin prometer respuestas cerradas, este libro ofrece algo más honesto: compañía. Historias que revelan que lo tardío no siempre llega tarde para cambiar un hecho, pero sí puede llegar a tiempo para cambiar una mirada.




